Ser tallerista de NARRATIVA GRÁFICA en Tiempos de Pandemia. ENTREVISTA A: Henry Díaz

Actualizado: 4 dic 2020


Realizada por Santiago Suescún y Wendy Rey


Una paloma yace acomodada sobre un cable de los postes eléctricos de la calle. A lo que de repente llega otra paloma al mismo cable, haciendo que las dos empiecen a tambalear. Mientras estas dos realizan una batalla de equilibrio y balanceos, no muy lejos se escucha cómo el señor Goméz es citado por su jefe para darle su discurso de despido. Al finalizar, le da las gracias y lo despacha, al tiempo que la primera paloma que vimos pierde la batalla y vuela lejos, haciendo que la otra paloma, victoriosa, se quede con su puesto.


Así inicia “El Señor P.” un cómic escrito e ilustrado por Henry Díaz, el cual fue ganador de la beca de Cómic y Novela Gráfica del distrito. Siendo integrante del Colectivo El Globoscopio, Henry también ha destacado por haber sido galardonado con el Primer Puesto del Premio Internacional de Manga en Japón en 2018, por la obra Dos Aldos que realizó en conjunto con Pablo Guerra, bajo el sello editorial Cohete Cómics con la editorial Laguna Libros.


Entrevistamos a Henry, quien en la primera mitad de este año estuvo realizando junto al guionista Pablo Guerra el Taller Distrital de Narrativa Gráfica de Bogotá, en el marco de los Talleres Distritales de Escritura de la Alcaldía de Bogotá en cabeza de Instituto Distrital de las Artes (IDARTES) y su Gerencia de Literatura. En este espacio teórico- práctico se abordó a profundidad la narrativa gráfica, sus elementos, los autores icónicos, la relación específica con el lector. También fue un espacio que brindó la posibilidad de encontrar formas auténticas de narrar a través de las viñetas. Este año, debido a la pandemia, el taller tuvo que ser dictado de forma virtual, esto trajo consigo una serie de cambios.



Ninguno estaba obligado a seguir reglas o estereotipos para hacer los ejercicios. El método que queríamos hacer este año era más enfocado a que los asistentes encontraran su camino, y fue sorprendente ver el avance y la forma en que cada uno iba asumiendo este conocimiento y lo ponía en pro de sus propias preocupaciones.


¿Cómo fue la experiencia de adaptar los contenidos del taller de narrativa gráfica a la virtualidad?


No fue tan difícil. El hecho de adaptar esto a la virtualidad nos ponía a pensar en cómo tener a las personas por cuatro horas dibujando o haciendo algo práctico, y al hacerlo nos sirvió para complementar mejor las clases. Por ejemplo, algo que pudimos implementar en esta ocasión que en la anterior no se pudo, fueron los análisis de lectura.


Pero por el lado de los estudiantes sí sentimos que a algunos les costó, pero lo bueno fue que no se dieron por vencidos y buscaban de cualquier manera cómo entrar a la clase. A partir de ese esfuerzo e interés, vimos un muy buen resultado en cuanto a los ejercicios que se hicieron. Fueron muy recursivos los que no tenían la oportunidad o que no tenían los medios suficientes para acceder al taller, y creo que gran parte de los problemas de llegarles a ellos, se solucionaba directamente con la ayuda que los mismos estudiantes nos ofrecían.


Fue muy sorprendente ver cómo, desde diferentes estilos, gráficas y pensamientos habían muchas diferencias entre todos, pero coincidían al entender cómo encontrar sus caminos narrativos. Ninguno estaba obligado a seguir reglas o estereotipos para hacer los ejercicios. El método que queríamos hacer este año era más enfocado a que los asistentes encontraran su camino, y fue sorprendente ver el avance y la forma en que cada uno iba asumiendo este conocimiento y lo ponía en pro de sus propias preocupaciones.



Que a través de un personaje pudieran generar una sensación o empatía, y eso ya era más que agradable para nosotros porque se lograba la meta del taller.


¿Hubo contenidos que quedaron por fuera del taller debido a la virtualidad?


La clase de entintado, por ejemplo, la teníamos planteada desde el programa, al igual que un poco sobre el punto de fuga. Pero afortunadamente no eran tan preocupantes, ya que es información de fácil acceso, y no afecta lo que buscábamos más que era contar una historia a través de este lenguaje. A nosotros nos preocupaba más que se quedarán sin saber sobre esto último; y esto lo hicimos por medio de procesos para que pudieran relucir esa idea que tenían dentro.


El resultado final fue sorprendente porque encontramos en la gran mayoría que sus historias tenían sentido y lógica. Funcionaban. Que a través de un personaje pudieran generar una sensación o empatía, y eso ya era más que agradable para nosotros porque se lograba la meta del taller.



¿Hubo alguna ventaja de hacer el taller de forma virtual?


La ventaja fue que pudimos aprovechar las cuatro horas para enfocarlo a la teoría. Antes, cuando era presencial, nos dividíamos una mitad del tiempo para teoría y la otra para hacer la parte práctica. Para este año aprovechamos más el tiempo para que la práctica se hiciera como tarea entre semana, así no se interrumpió la sesión teórica. Esto dio paso, como mencionaba antes, para poder dedicar más tiempo a hacer los análisis de lectura, dándole más importancia. Claro, esto hace que haya más trabajo para los asistentes del taller, pero todo funcionaba a favor de aprender más y lograr hacer más.


Aunque nosotros los talleristas pudimos sacarle ventajas a la virtualidad, lastimosamente no todos los participantes podrían decir lo mismo. Por ejemplo, tuvimos un estudiante que quería y pedía estar en el curso, pero él no podía asistir virtualmente. Y al ser tantos estudiantes a quienes debíamos poner atención, no pudimos buscar soluciones con él y lo perdimos del radar. Creo que para él fue una gran desventaja, y eso me deja una espina que me molesta, porque siento que pudimos haber hecho algo más para ayudarlo, pero ya se nos salía de las manos.



¿Qué aprendizajes te quedaron tras realizar este formato de talleres virtuales?


Quedaron muchos aprendizajes. El hecho de estar mirando trabajos nuevos semanalmente de otras personas, y mirarlos con ese ojo crítico, eso hace que uno también aprenda. Cada uno viene con una experiencia y ritmo diferente para hacer las cosas, y uno se encuentra ahí algo nuevo de lo cual aprender. Es decir, aprendíamos de cada uno de los estudiantes.


El sólo buscar también cómo abordar este taller, también fue un gran aprendizaje. Buscar las herramientas y las formas de cómo ir dictando la clase, aporta a cómo mejorar como tallerista. Y eso se transmite también al estudiante.



¿Qué esperas para el próximo ciclo de talleres?


Primero que nada volver a ser contratados por IDARTES (ríe) En caso de ser así, esperamos aún más estudiantes para poder darle más visibilidad a la narrativa gráfica. Que se acerquen más personas que crean que aprender a narrar historias es importante al hacer cómics, y que quieran aprender a ser coherentes con lo que quieran contar. Y creo que algo que hay que explorar más para la próxima es el análisis, al igual que buscar darle más espacio a las clases prácticas, como de dibujo enfocado a ciertos temas. En caso de volver a tener la posibilidad de realizar el taller de forma presencial, aprovechar ese tiempo para las preguntas y respuestas, además de hacer análisis.


Lo bueno es que este taller ha dado paso a que las personas pulan sus procesos, y nos interesa es dejar que las personas hagan esos procesos individuales.



¿qué le recomiendas a talleristas y estudiantes que inician en esta nueva modalidad de talleres virtuales?


A los talleristas les recomiendo que traigan cosas novedosas dentro de lo que hay. A veces nos quedamos sólo en el dibujo, cuando hay muchas otras cosas que se pueden enseñar en cómic. Enseñen realmente a la gente a contar historias, que se preocupen por enseñar para ser prácticos.


Y a los estudiantes, busquen ser más abiertos, más analíticos. No siempre los talleristas tienen toda la razón y ni tampoco las cosas se tienen que hacer como plantea cómo un único método. Hay guionistas famosos que implementaron muchas cosas como Alan Moore o Scott McCloud. Hay cosas qué agarrar, hay que verlos y leerlos, pero no tragarse todo entero porque el cómic no se hace bajo una sola regla. El cómic sigue en descubrimiento y uno se da cuenta de eso en estos talleres, que cada persona va desarrollando sus maneras de hacer y llegar a algunas narraciones, y eso es una teoría nueva.


No es ir en contra del tallerista, obviamente, pero sí verificar un poco más, generar esas preocupaciones. Qué es lo que él está trayendo, cómo lo apropio a mi vida personal y lo aplico en lo que quiero contar.



- FIN ENTREVISTA -



Los invitamos a leer los resultados que fueron parte del Encuentro Distrital de Escrituras Creativas que se realizó como parte de la clausura de los Talleres Distritales del 2020


https://idartesencasa.gov.co/sites/default/files/libros_pdf/Talleres%20Distritales%202020_MLR_06-07-20.pdf