Editorial #02

Llegamos al final de nuestro ciclo #02 luego de mucho trabajo y más de un tropiezo, pero son por de esas dificultades y tropiezos de los que más solemos aprender y por tanto crecer, tanto como proyecto colectivo como personas.


En la mitad de este camino de enseñanza y aprendizaje para la creación de historias gráficas, somos testigos de un estallido social sin precedentes en Colombia. Me permito tomarme este espacio porque me es imposible lanzar una propuesta que se articula en buena medida desde la noción de "lo local", y pasar de largo ante un evento que nos mueve a todos indiferentemente de cuáles sean nuestras posturas políticas.


A los JOVENES EN COLOMBIA LOS ESTÁN MATANDO, esos que son lectores, que son soñadores y por tanto también pensadores y creadores. Irónico que estas masacres que hoy son el pan de cada día y que ocurren en las calles a plena luz del día, con cámaras apuntando a los hechos mientras que otros se pasean con sus ametralladoras como si de adornos se trataran (y este paisaje pareciera propio del realismo mágico latinoamericano), se den en el gobierno de ese "sub-presidente" o "presidentico", que prometió la tal "Economía Naranja", ese que decía apoyar a los jóvenes creadores y que hoy llama "vándalos" a los/las periodistas, camarógrafos, músicos, artistas y en fin, a cualquiera que exija ser tratado como un colombiano según lo dice la progresista pero violada Constitución del 91.


Pero esto en realidad no es de extrañar, porque esta fábula de la economía de las naranjas y los cerdos y las ratas y los buitres, no es una política diseñada para el bienestar de las artes ni de la cultura ni de los jóvenes. Es un truculento lenguaje para 1. Explotar todo aquello que pueda tener propiedad intelectual (y es que en esto está el meollo del asunto, no en vano la resistencia del Estado a aceptar vacunas que no estaban bajo sellos de propiedad privada) y 2. Endeudar de nuevas formas (y más creativas) a nuevos nichos, porque los jóvenes son respetables en tanto funcionen como "nichos de mercado", como posibles acreedores de préstamos, pero jamás como sociedad civil reclamante de derechos.


¿Cómo encaja esta propuesta en medio de la coyuntura de un gran Paro Nacional indefinido? Me encantaría tener una respuesta, pero la verdad es que es una pregunta que se abre y sobre la cual tendremos que continuar nuestra articulación y organización. De momento, agradecemos a todos aquellos historietistas y comiqueros que de manera individual y colectiva no se han quedados callados frente a este panorama de extrema violencia, extrema negligencia por parte del Estado; también invitamos a toda la comunidad de cómic a continuar creando no solo cómics, sino lazos entre esta nuestra comunidad de lectores y creadores de imágenes, y a plantearse esta pregunta que también hoy desde Expreso Gráfico nos hacemos.



LAURA PELÁEZ Q.

EXPRESO GRÁFICO


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